Antiguamente cuando escaseaba la miel y el azúcar, se aprovechaba la uva para elaborar un producto artesanal y natural que se denominaba “Arrope “.

La palabra Arrope procede del vocablo árabe “arrub”, que significa “cocido espeso”, los romanos a este preparado lo llamaban “disfrutum”, ellos hacían arrope de flores, violetas o rosas.

El arrope es una especie de jarabe, que adquiría esta consistencia por la deshidratación del mosto de uva y se conseguía cociendo a fuego lento dicho mosto, hasta llegar a la caramelización de los azúcares de este, quedando así una especie de miel muy dulce, en definitiva, un almíbar.

Este Jarabe, se podía conservar durante mucho tiempo, haciéndolo ideal para untar pan, frutas, o endulzar cualquier postre.

Una receta típica seria la siguiente:

Se prensa unos tres kilos de uva, el mosto resultante se cuela y se pone a fuego lento en una cazuela y se le añade un poco de zumo de limón, también se le puede añadir el corazón de un membrillo y sus peladuras. Se cuece todo hasta que espese.

Es importante que la cocción sea muy lenta y apenas hierva, pueden llegar a pasar hasta tres horas o mas hasta que el mosto adquiera la consistencia deseada, después se retira de la cazuela las peladuras y el corazón del membrillo.

Luego se envasa en caliente en botes de cristal y se esterilizan al baño maría durante treinta minutos. De esta manera el producto puede aguantar mas de un año sin problemas.

Los usos son múltiples, por ejemplo, para aderezar ensaladas, sobre un helado a modo de sirope, sobre unas berenjenas fritas, para endulzar crepes. Para la carne, se mezcla el arrope con el propio jugo del asado, quedando una salsa espectacular.

También queda muy bien como postre, con queso fresco, y acompañado con un moscatel o un vino blanco afrutado.

Si no queremos envasarlo, aguanta sin problemas durante unos tres meses a temperatura ambiente

El arrope de uva es un poderoso antioxidante, ya que contiene “Resveratrol” y también es desinflamante. Antiguamente era recomendado a los niños desde el primer año de su vida, se les daba una cucharadita al día.

También se untaba en el pan para merendar, ya que no tiene alcohol. Otro de los usos tradicionales es como aditivo para las mezclas de vinos generosos como algunos Brandys, cuestión que abordaremos en otro post

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